Hoy atravesamos una situación sanitaria muy especial que requiere ciertos cuidados.

Existen distintas vías de transmisión del COVID-19:

por partículas que se emiten al respirar, toser o hablar (gotas -que son mayores a 100 µm- o aerosoles, aquellas partículas de menor tamaño) o

por fómites (contacto con superficies contaminadas con el virus que luego llevamos a los ojos, nariz o boca).

Para reducir el riesgo de transmisión por aerosoles, se recomienda sumar la ventilación a todas las medidas de prevención (distanciamiento social, uso de barbijo e higiene de manos).

Los ambientes interiores sin ventilación son los más riesgosos para la transmisión de SARS-CoV-2 mediante aerosoles, ya que los mismos se acumulan aumentando las probabilidades de que se inhale aire con presencia de virus.

La ventilación constante en los ambientes es clave en la prevención del COVID-19. La misma debe ser cruzada para que el aire circule. Abrir puertas y ventanas de manera continua genera un flujo de aire permanente, sin que se acumulen aerosoles, por lo que es mejor que una apertura intermitente.

Es aconsejable utilizar ventiladores que incrementen la velocidad de intercambio del aire interior-exterior, evitando que genere flujo de aire directo entre las personas que están dentro del ambiente (siempre debe hacerse con ventanas y/o puertas abiertas).

¡Entre todos podemos detener la expansión del COVID-19!

Si tenés síntomas de COVID-19, llamá inmediatamente al 148, no vayas a hospitales.

#SomosResponsables